El dueño del negocio revisa su cuenta de Meta y ve 40 compras. Revisa Google Analytics del mismo período y ve 22. Ninguno de los dos números está mal — están midiendo cosas distintas, con reglas distintas, y nadie le explicó eso antes de que empezara a desconfiar del reporte.
Por qué pasa
Meta cuenta una conversión como atribuible al anuncio si alguien hizo clic y compró dentro de una ventana de tiempo definida, o incluso si solo vio el anuncio sin hacer clic y compró después dentro de esa misma ventana. Google Analytics, en cambio, solo reconoce la conversión si puede rastrear la sesión completa hasta el evento final, y muchas de esas visitas se pierden por bloqueadores de cookies, cambios de dispositivo o simplemente porque la persona cerró la app antes de que el rastreo pudiera confirmar el camino completo.
La ventana de atribución importa más de lo que parece
Meta permite configurar distintas ventanas de atribución — por ejemplo, siete días después del clic o un día después de la vista — y cambiar esa configuración cambia cuántas conversiones se le atribuyen al anuncio, sin que haya cambiado nada en la campaña misma. Dos cuentas con la misma campaña, pero con ventanas de atribución distintas, van a reportar números de conversión diferentes por esa sola razón.
Cuál número usar para decidir
Ninguna de las dos plataformas está “mintiendo” — cada una está siendo consistente con su propia metodología. Lo que sí ayuda es no comparar el número absoluto de conversiones entre plataformas, y en cambio usar cada una para lo que mide bien: Meta para optimizar la campaña en tiempo real, con su propia lógica interna, y un sistema de negocio — ventas reales, CRM, caja — como la fuente final de verdad sobre cuántos clientes de verdad llegaron.
Esto vive en el Manual de métricas de publicidad digital, junto con cómo cambió el algoritmo de Meta Ads en 2026 y qué es la API de Conversiones de Meta.