Un desarrollador describe en una frase lo que quiere que haga un programa, y una IA escribe el código completo sin que él toque una sola línea a mano. Ese es Vibe Coding — y la primera vez que alguien de marketing lo vio, la pregunta fue inmediata: ¿por qué esto no puede pasar también con una campaña de anuncios?
De dónde viene el término
Vibe Coding describe programar guiando a una IA con intención y criterio, en vez de escribir cada línea de código a mano. El programador deja de ser quien teclea instrucción por instrucción y se convierte en quien decide qué construir y evalúa si lo que la IA generó está bien — el trabajo se mueve de la ejecución mecánica al criterio de dirección.
Cómo se adaptó al marketing
Vibe Marketing toma esa misma lógica y la aplica a operar una cuenta de publicidad: en vez de escribir cada anuncio, calcular cada segmentación y armar cada reporte a mano, un media buyer con criterio dirige a la IA para ejecutar esas tareas en ciclos de horas, y se concentra en decidir qué probar, qué escalar y qué apagar — el mismo movimiento de ejecución mecánica hacia criterio de dirección, aplicado a adquisición de clientes en vez de a software.
En qué no se parecen
El código tiene una forma más objetiva de verificar si “funciona”: corre o no corre, pasa las pruebas o no las pasa. Una campaña de marketing no tiene ese mismo tipo de verificación inmediata — un anuncio puede “funcionar” técnicamente (se publica sin errores) y seguir siendo un fracaso de negocio si no genera clientes reales. Por eso el criterio humano pesa todavía más en Vibe Marketing: no basta con que la IA ejecute bien, hace falta decidir bien qué ejecutar y cómo medir si funcionó de verdad.
El desarrollo completo del concepto vive en qué es el Vibe Marketing, dentro del Manual de Vibe Marketing, junto con los 5 principios del Vibe Marketing.