El CPM de una cuenta se duplicó de octubre a diciembre sin que nadie tocara la campaña. El anunciante revisó todo — audiencia, creativo, presupuesto — buscando qué había roto, cuando la explicación no estaba en la cuenta: estaba en cuántos otros negocios estaban compitiendo por el mismo espacio esas semanas.
Qué es
CPM es el costo por cada mil impresiones — cuánto cuesta que el anuncio se muestre mil veces, sin importar si alguien hace clic o no. Es la unidad más básica de compra en publicidad digital: todo lo demás — clics, leads, ventas — se construye sobre esa base de impresiones pagadas.
Por qué sube y baja sin que la cuenta haga nada
El CPM se mueve principalmente por oferta y demanda del espacio publicitario, no por el desempeño de una campaña específica. En temporadas donde muchos negocios compiten por el mismo público — fin de año, buen fin, campañas electorales — el CPM sube para todos al mismo tiempo, porque hay más anunciantes pujando por las mismas impresiones. Fuera de esas temporadas, suele bajar de forma pareja, también sin que nadie haya cambiado nada.
Por qué no hay un número “normal” fijo
Citar un CPM promedio de México como referencia fija es engañoso: varía por industria, por temporada, por qué tan específica es la audiencia y por qué tan saturado está ese nicho de competencia en ese momento. Un CPM que parece alto comparado con un promedio genérico de internet puede ser completamente normal para una industria competida, o para una audiencia muy acotada.
Cómo usarlo bien
El CPM sirve para comparar la propia cuenta contra sí misma en el tiempo — si sube de golpe sin que cambie nada en la configuración, vale la pena revisar si hay más competencia estacional o si la audiencia se volvió más pequeña. No sirve para comparar contra el CPM de otro negocio de otro giro, ni contra un número genérico sin contexto de industria y temporada.
Esto vive en el Manual de métricas de publicidad digital, junto con qué es el CPL y cómo calcularlo y CTR en anuncios: cuándo importa y cuándo es vanidad.